A lo largo de la historia, el concepto de dolor ha ido creciendo. Resulta interesante observar cómo, mientras la experiencia de dolor no ha podido cambiar, se han incorporado experiencias y vivencias personales dentro de la norma social que dictaba el concepto de dolor para incluir bajo este título muchas otras experiencias (Lf: por ejemplo, en el antiguo Egipto no existía el dolor de huevos por pelotazo en el patio...). Así pues, la simple experiencia física y alarmante que se extendía temporalmente sólo durante el evento doloroso ya no es lo único que duele. Esto significa que el hombre siente dolor en más situaciones que un animal salvaje, dado que para un animal salvaje no sería adaptativo empezar a recordar sus antiguas heridas. Por no hablar de que un animal no sentirá ninguno de los achaques humanos (occidental-contemporáneo) como la depresión.
Puede parecer que nos estemos alejando demasiado del tema principal. La idea básica se sostiene en el hecho de que actualmente bajo el concepto de dolor también se engloba al de dolor crónico, que por lo que he podido leer, no es un dolor físico en absoluto. Motivo por el cual las curas físicas no facilitan la recuperación del paciente con dolor crónico.
El principal motivo por el cual el dolor crónico duele es que por definición el dolor es doloroso. Parece una tomadura de pelo más que una observación. Pero, ¿qué ocurre si vaciamos de significado una enfermedad dolorosa crónica? Es decir, tomemos a una persona con dolor crónico pero que no sepa que tiene dolor crónico. Que simplemente crea que son cosas normales. O que encuentre una causa externa para todo el dolor que siente. Tomemos, por ejemplo, el caso de las personas que siempre que sienten el dolor de una leve lumbalgia terminan relacionándolo con el cambio de clima. Tomemos sino en otro extremo a un paciente con dolor crónico que hubiera olvidado que padecía dolor crónico. Quizá sí que seguiría sintiendo cierto dolor psicológico al principio, pero sería fácil convencer al paciente que no sabe que tiene dolor crónico, de que poco a poco siente mejorías en su dolor hasta terminar sanándose. Aunque aquí hay una cosa que me descuadra, en base fisiológica todo lo experimentado por una persona queda forjado en el cerebro. Incluso con el tiempo, el uso reiterado de ciertas conexiones neuronales refuerza dicha conexión y de la misma manera con los hábitos que tenemos. Si las personas que se deprimen durante largas temporadas terminan cambiando su propio cuerpo (dado que sobreviven las células mejor adaptadas para aprovechar los neurotransmisores asociados a la depresión que un cerebro deprimido durante mucho tiempo no deja de segregar) volviéndose adictas a su propia manera de vivir la vida, es decir, volviéndose adictas a la depresión, y de la misma manera ocurre con las personas que viven su vida mayoritariamente muy felices o muy iracundos o muy temerosos, ¿no quedará siempre después de un trauma, como la vivencia de dolor durante un periodo de la vida, una cicatriz psicológica permanente? Estas dudas sobrepasan mi limitada comprensión del dolor, pero no obstante me abordan.
Y volviendo al tema del concepto de dolor, para ser menos críticos esta vez, podríamos decir que finalmente y tras las inclusiones que se han hecho a lo largo de la historia, tanto por parte del modelo de la compuerta, como la actualización que hizo la IASP y las pertinentes incorporaciones que han hecho los psicólogos, el concepto de dolor es multidimensional y se resumiría bajo las siguientes máximas:
-En general su inicio es como un dolor agudo.
-Carece de valor biológico y es destructivo física, psicológica y socialmente.
-Larga duración, más allá de lo que cabría esperar.
-Se mantiene aun a pesar que la herida ha sanado.
-No existe relación aparente entre la magnitud de la lesión y el dolor experimentado.
-No responde a los tratamientos encaminados a restaurar el daño físico.
-Responde positivamente a tratamientos mediante morfina y otros opiáceos.
-Frecuentemente no presenta trastornos en los índices autonómicos.
-Escasa o nula relación entre índices autonómicos, verbales y conductuales.
-Provoca la aparición de signos vegetativos.
-Fundamentalmente asociado a la depresión, si bien también hay problemas de ansiedad.
-El paciente lo describe en términos afectivos.
Entonces, el paciente que sufre dolor crónico se encuentra en un estado de recelo que le mantiene constantemente alerta dado que no conoce técnicas para alejar el dolor de su mente, y termina padeciendo además alguno de los problemas asociados al dolor crónico como son el abuso de substancias estupefacientes y de tratamientos farmacológicos, reducción de la actividad física y por consiguiente la pérdida de fuerza y una degeneración de músculos. Irritabilidad, fatiga, trastornos del sueño, pensamientos suicidas e incluso depresión. Problemas cognitivos, cinesiología etc. Entonces un paciente con dolor crónico sí que padece dolor, muchos asociados a la simple etiqueta medica que sugiere la idea de que una enfermedad crónica merece todas las atenciones hacia el paciente que se le puedan facilitar para mejorar su calidad de vida, y termina haciendo cama más de lo necesario. Hacer cama no provoca dolor, pero la inactividad física sí lo hace, la degeneración muscular, y me gustaría insistir en esto, es el mayor causante de dolor físico asociable a una situación de dolor crónico y tal vez, el único motivo por el cual un paciente que ya esté dentro de un bucle de dolor crónico sienta dolor crónicamente.
Puede parecer que nos estemos alejando demasiado del tema principal. La idea básica se sostiene en el hecho de que actualmente bajo el concepto de dolor también se engloba al de dolor crónico, que por lo que he podido leer, no es un dolor físico en absoluto. Motivo por el cual las curas físicas no facilitan la recuperación del paciente con dolor crónico.
El principal motivo por el cual el dolor crónico duele es que por definición el dolor es doloroso. Parece una tomadura de pelo más que una observación. Pero, ¿qué ocurre si vaciamos de significado una enfermedad dolorosa crónica? Es decir, tomemos a una persona con dolor crónico pero que no sepa que tiene dolor crónico. Que simplemente crea que son cosas normales. O que encuentre una causa externa para todo el dolor que siente. Tomemos, por ejemplo, el caso de las personas que siempre que sienten el dolor de una leve lumbalgia terminan relacionándolo con el cambio de clima. Tomemos sino en otro extremo a un paciente con dolor crónico que hubiera olvidado que padecía dolor crónico. Quizá sí que seguiría sintiendo cierto dolor psicológico al principio, pero sería fácil convencer al paciente que no sabe que tiene dolor crónico, de que poco a poco siente mejorías en su dolor hasta terminar sanándose. Aunque aquí hay una cosa que me descuadra, en base fisiológica todo lo experimentado por una persona queda forjado en el cerebro. Incluso con el tiempo, el uso reiterado de ciertas conexiones neuronales refuerza dicha conexión y de la misma manera con los hábitos que tenemos. Si las personas que se deprimen durante largas temporadas terminan cambiando su propio cuerpo (dado que sobreviven las células mejor adaptadas para aprovechar los neurotransmisores asociados a la depresión que un cerebro deprimido durante mucho tiempo no deja de segregar) volviéndose adictas a su propia manera de vivir la vida, es decir, volviéndose adictas a la depresión, y de la misma manera ocurre con las personas que viven su vida mayoritariamente muy felices o muy iracundos o muy temerosos, ¿no quedará siempre después de un trauma, como la vivencia de dolor durante un periodo de la vida, una cicatriz psicológica permanente? Estas dudas sobrepasan mi limitada comprensión del dolor, pero no obstante me abordan.
Y volviendo al tema del concepto de dolor, para ser menos críticos esta vez, podríamos decir que finalmente y tras las inclusiones que se han hecho a lo largo de la historia, tanto por parte del modelo de la compuerta, como la actualización que hizo la IASP y las pertinentes incorporaciones que han hecho los psicólogos, el concepto de dolor es multidimensional y se resumiría bajo las siguientes máximas:
-En general su inicio es como un dolor agudo.
-Carece de valor biológico y es destructivo física, psicológica y socialmente.
-Larga duración, más allá de lo que cabría esperar.
-Se mantiene aun a pesar que la herida ha sanado.
-No existe relación aparente entre la magnitud de la lesión y el dolor experimentado.
-No responde a los tratamientos encaminados a restaurar el daño físico.
-Responde positivamente a tratamientos mediante morfina y otros opiáceos.
-Frecuentemente no presenta trastornos en los índices autonómicos.
-Escasa o nula relación entre índices autonómicos, verbales y conductuales.
-Provoca la aparición de signos vegetativos.
-Fundamentalmente asociado a la depresión, si bien también hay problemas de ansiedad.
-El paciente lo describe en términos afectivos.
Entonces, el paciente que sufre dolor crónico se encuentra en un estado de recelo que le mantiene constantemente alerta dado que no conoce técnicas para alejar el dolor de su mente, y termina padeciendo además alguno de los problemas asociados al dolor crónico como son el abuso de substancias estupefacientes y de tratamientos farmacológicos, reducción de la actividad física y por consiguiente la pérdida de fuerza y una degeneración de músculos. Irritabilidad, fatiga, trastornos del sueño, pensamientos suicidas e incluso depresión. Problemas cognitivos, cinesiología etc. Entonces un paciente con dolor crónico sí que padece dolor, muchos asociados a la simple etiqueta medica que sugiere la idea de que una enfermedad crónica merece todas las atenciones hacia el paciente que se le puedan facilitar para mejorar su calidad de vida, y termina haciendo cama más de lo necesario. Hacer cama no provoca dolor, pero la inactividad física sí lo hace, la degeneración muscular, y me gustaría insistir en esto, es el mayor causante de dolor físico asociable a una situación de dolor crónico y tal vez, el único motivo por el cual un paciente que ya esté dentro de un bucle de dolor crónico sienta dolor crónicamente.
Sam García
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